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Un viaje de LSD y las verdades de la técnica

La tensión es parte intrínseca de la música. 

Si tuviera que resumir en una línea las más grandes obras de todos los tiempos, diría: "el compositor crea aquí tensión, y luego la resuelve".

La tensión es igualmente parte intrínseca de la psicología humana. Por eso el amor se cocina a fuego lento. Por eso hacer música es puro marketing.

 

¿A qué viene toda esta mierda?

 

Cuando haces música provocas tensión, pero no sólo en el oyente. 

 

La tensión rebota como la luz en un espejo. Y un músico inexperto se salpica como un niño chapoteando en una piscina. 

 

Nadie es inmune a la tensión.

 

Y ese es tu mayor problema cuando tocas tu instrumento.

Soy Juan Oliveira y tengo una habilidad. Y no, no me refiero a tocar la guitarra muy bien.

 

Hace unos años probé el LSD -una única vez en mi vida, antes de que me llames drogadicto. 

 

El caso es que en esas tomé la guitarra y pasó una cosa increíble. 

No, no empecé mágicamente a tocar mejor, ni a componer una pieza increíble, ni me convertí en Jimi Hendrix.

 

Empecé a ser consciente de mi cuerpo como nunca antes mientras tocaba.

 

Era como si viera todos mis puntos de tensión y cada uno tuviera un fader que pudiera controlar a mi antojo.

 

Llevarlos al punto de tensión mínima.

 

Y ahí sí que empecé a tocar mucho mejor. Effortlessly.

Años después sigo volviendo a ese momento cuando necesito relajar mi tensión. Esa es mi habilidad. Algo que luego aprendí que se llama NLP. ¿Por qué le ponemos nombre a todo?

La relajación es una de las bases para tener una técnica impecable. Es como ponerse un traje de neopreno para que no te salpique la tensión que tú mismo provocas.

Las otras dos son memoria muscular y persistencia.

De las 3 vas a aprender conmigo. Y muchas cosas más.

Nos vemos dentro.

PD: por favor, no tomes LSD ni ninguna otra droga pensando que eso te va a hacer mejor músico. No funciona así.

 

 

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